El mármol y los materiales lujosos han dejado de ser el principal símbolo de exclusividad en las viviendas de alto nivel. En su lugar, la instalación de saunas privadas se consolida como la nueva tendencia en el mercado inmobiliario de lujo, impulsada por el auge del wellness design y la búsqueda de longevidad y bienestar.
Así lo destaca Men’s Fitness, que recoge el caso de Brian y Kristi Culhane, una pareja de Scottsdale, Arizona, que invirtió cerca de 100.000 de dólares en una sauna personalizada, similar a las que se encuentran en hoteles de cinco estrellas. “Tener una en casa nos ahorra horas al día”, explicó Brian Culhane, cofundador de una firma de corretaje inmobiliario, mientras que su esposa Kristi subrayó el valor de la privacidad: “La privacidad no tiene precio. Vas al sauna y hay tanta gente que no puede hacer lo que quiere».
Este fenómeno se enmarca en la creciente popularidad del wellness design, una corriente arquitectónica que integra la ciencia de la longevidad en el diseño de interiores. Según el Dr. Raleigh Duncan, fundador de Clearlight y pionero en tecnología de saunas de infrarrojos, “las casas con sauna se perciben como propiedades de mayor nivel”. Men’s Fitness señala que la presencia de estas instalaciones no solo responde a una cuestión de estatus, sino que también refleja una preocupación creciente por la salud y el bienestar entre los propietarios de alto poder adquisitivo.
Además, los saunas de infrarrojos destacan por su eficiencia y facilidad de uso: requieren solo 15 minutos para calentarse, consumen un tercio de la energía de las tradicionales y demandan menos mantenimiento. Estas versiones modernas pueden incorporar tecnologías adicionales, como la terapia de luz roja, y permiten el control remoto desde dispositivos móviles, lo que las convierte en una opción atractiva para quienes buscan integrar el bienestar en su rutina diaria sin complicaciones.
Con información de: Saunamo









