En una época marcada por la inmediatez digital, la imagen de San José Gregorio Hernández Cisneros corre el riesgo de ser banalizada. Así lo advirtió el doctor en Ciencias Humanas y profesor universitario, Luis Javier Hernández Carmona, durante la ponencia de la Cátedra Libre itinerante sobre la vida y obra del ilustre trujillano, dictada en los espacios de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (Unesr), núcleo Valera.

Hernández Carmona alertó sobre los peligros de lo que denominó la «post-canonización» dentro de una sociedad que tildó de «espectáculo e intermediática», en la cual el consumo visual puede terminar desvirtuando el verdadero legado del “médico de los pobres”.

«El reto que tenemos, y creo que esta cátedra se impone ese reto, es consolidar la fe. Hacer que José Gregorio Hernández sea un instrumento de fe y que apunte hacia la espiritualidad, hacia la trascendencia. Yo quiero verlo desde la horizontalidad. Pero indudablemente vivimos en una sociedad del desapego, del desafecto, del espectáculo, donde importa más tomarle una selfie o un selfie, como lo quieran llamar, que rendirle tributo y honor al santo», afirmó Hernández.

Fotografía de: RV

A partir de una línea de investigación que analiza al santo desde una perspectiva horizontal, el especialista definió al científico trujillano como el «caballero de la fe», un “filósofo de la voluntad” y precursor de la «humanociencia».

“Yo llamo a José Gregorio Hernández el humano ser, el hombre que tuvo conciencia de que era un instrumento de Dios para sembrar el bien, la bondad y hacer a través de su ejercicio médico, científico, pero también a través de su actitud mística, que se cumpliera la voluntad de Dios en la tierra”, señaló.

Según Hernández Carmona, la grandeza de José Gregorio Hernández radica en haber sido un instrumento mediador a través del cual se cumplía la voluntad de Dios, lo que lo convierte en el precursor de la «humanociencia»: la práctica científica ejercida estrictamente desde lo humano y lo trascendente.

El ponente fundamentó esta santidad no como un hecho aislado, sino desde una base filosófica e intrafamiliar ligada a la «iglesia doméstica» que sus padres establecieron en Isnotú, logrando un equilibrio perfecto entre su obra filosófica, sus aportes científicos y su profunda fe.

Con información de: Últimas Noticias

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