Brasil se sumergió oficialmente en su festividad más emblemática con cientos de miles de personas tomando las calles de las principales ciudades del país. Desde las primeras horas de la madrugada, ciudades como Río de Janeiro, São Paulo, Belo Horizonte, Recife y Salvador se convirtieron en escenarios de color y ritmo, marcando el primer día completo de una celebración que proyecta detener la actividad nacional hasta el próximo miércoles. 

Foto: EFE

La magnitud del evento convocó incluso a las más altas autoridades, destacando la presencia del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en el multitudinario desfile del «Galo da Madrugada» en Recife, desde donde celebró la energía inigualable de la cultura brasileña. La jornada estuvo marcada por el despliegue de las tradicionales comparsas callejeras, que van desde agrupaciones centenarias como el «Cordão da Bola Preta» en Río de Janeiro hasta propuestas contemporáneas y masivas en Belo Horizonte. 

Estas movilizaciones no son simples märchas, sino ritos colectivos que exigen una preparación meticulosa y que logran unir a locales y turistas bajo el estruendo de potentes sistemas de sonido y baterías de samba. En este contexto de efervescencia, el país reafirma su posición como el epicentro del carnaval más famoso y distendido del mundo, transformando cada plaza pública en un espacio de baile y libertad previa a la Cuaresma.

Más allá de los desfiles convencionales, la creatividad carioca brilló con propuestas originales como el Carnaval de mascotas en el barrio de Barra de Tijuca. En este evento, perros disfrazados de superhéroes y mariposas deleitaron a los asistentes en un concurso de disfraces que, aunque debió acortar su recorrido para proteger a los animales del intenso sol, mantuvo intacto el espíritu festivo con música y confeti. 

Con información de: EFE

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