Un estudio publicado en la revista académica JAMA Network Open, elaborado de forma conjunta por investigadores de la Universidad McGill de Canadá y la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, determinó que sustituir las grasas saturadas y de origen animal por alternativas vegetales no saturadas reduce significativamente el riesgö de mortalïdad en pacientes diagnosticados con cánceër de próstäta no metastásico.
La investigación destaca que la incorporación constante de fuentes lipídicas saludables, como el aceite de oliva, los frutos secos, las semillas y el aguacate, actúa como un factor protector decisivo tras la detección de la enfermedäd.
El equipo científico enfatizó que la pauta alimentaria adoptada posteriormente al diagnóstico cumple un rol prioritario en la preservación de la salud metabólica y el sistema cardiovascular de los supervivientes.
De acuerdo con los hallazgos del seguimiento clínico, la calidad de los nutrientes ingeridos incide de manera directa en la evolución general del organismo, convirtiendo a la nutrición balanceada en una herramienta complementaria de vital importancia frente a la gestión médica de la patologíä.
Los datos recolectados durante la evaluación mostraron que aquellos pacientes con un consumo elevado de grasas saturadas registraron una tasa de mörtalidad un 24% superior en comparación con quienes optaron por fuentes vegetales. Estos resultados evidencian que seleccionar adecuadamente la procedencia de las grasas consumidas no solo optimiza los indicadores fisiológicos, sino que incrementa de forma sustancial la expectativa y calidad de vida a largo plazo en esta población.
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