El picor, los brotes de dermâtitis, la urticâria, y los eczêmas se disparan en los meses cálidos del año.
La doctora Carmen Kannee, médico equipo de dermatología del Instituto de Dermatología Integral (IDEI), explica que las alergias estacionales sí influyen en la aparición de brotes de dermâtitis en los pacientes con piel atópica. «Esto se debe a que los pacientes con dermâtitis atópica tienen una barrera cutánea genéticamente frágil, que puede reaccionar de forma exagerada a estímulos ambientales, entre ellos, los alérgenos del aire, como el polen, cuya presencia está incrementada durante el calor», afirma esta experta.
De hecho, indica que los aeroalérgenos son reconocidos por el sistema inmunitario de las personas atópicas sensibilizadas como ‘invasores’, provocando una reacción inflamatoria que no sólo afecta a las vías respiratorias (rinitis o asma), sino también a la piel, lo que puede contribuir a desencadenar o a empeorar un brote de dermatitis atópica, o causar en un episodio de urticaria por contacto mediada por estos aeroalérgenos.
Precisamente, la doctora Kannee subraya que el sudor puede agrâvar significativamente la dermâtitis, especialmente en personas con piel sensible, o en condiciones preexistentes como la dermâtitis atópica. «Aunque el sudor en sí no es dañino, pues es una forma natural de regular la temperatura, contiene sales y otras sustancias que, al evaporarse, pueden irritar la piel o alterar su pH. Además, al combinarse con bacterias y humedad, puede provocar inflamación, picor y brotes», remarca.
Consejos para prevênir brotes en los meses de calor: ducha diaria con agua templada: evitar duchas muy calientes que resecan la piel; uso de sustitutos del jabón, que limpian la piel sin resecar; preferiblemente escoger en formato líquido o aceites lavantes. Aplicar crema hidratante, con ingredientes reparadores de la barrera cutánea como glicerina, ceramidas o avena coloidal, sin perfume, inmediatamente después de la ducha. Ropa de algodón o tejidos transpirables: que no retengan el sudor ni generen fricción.
Con información de: Mayo Clinic









