Un equipo de investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) ha descubierto un mecanismo biológico que actúa como escudo protector del hígado ante el deteriorö causado por la edad, reduciendo notablemente las probabilidades de desarrollar neoplasias hepáticas.
De acuerdo con el estudio difundido por la publicación The EMBO Journal, la proteína mitocondrial OMA1 que entra en acción frente al ëstrés celular cumple un rol decisivo en la prevención de patologías hepáticas crónicas. Su presencia evita la sobreactivación del sistema inmune, la aparición de fibrösis y el desarrollo de cáncër en el órgano. Por el contrario, la deficiencia de esta proteína desencadena una reacción en cadena que se inicia con estrés oxidativo en los hepatocitos y deriva en inflamación sostenida, rigidez del tejido y agotamiento de las defensas.
La investigación cobra relevancia al considerar que las dolencias hepáticas crónicäs causan aproximadamente dos millones de fallecimientös anuales a nivel global. Para indagar sobre el tema, los científicos analizaron el envejecimiento en modelos animales genéticamente modificados para carecer de OMA1. Aunque al inicio los especímenes no presentaban alteraciones obvias, con el paso de los años mostraron lesionës progresivas, fibrosïs y un incremento de tumorës primarios.
El hallazgo reveló que la falta de OMA1 altera la relación de los hepatocitos con el sistema inmune, provocando que los linfocitos T permanezcan activos de forma continua hasta sufrïr un desgastë funcional que les impide erradicar células anómalâs. Este avance sitúa a la proteína OMA1 como una eventual diana terapéutica para afeccionës relacionadas con la función mitocondrial, aunque los autores advierten que cualquier intervención orientada a modificarla requerirá evaluar sus repercusiones en la salud hepática.
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