Un estudio reciente ha resuelto el misterio de los 5.200 cráteres encontrados en el lecho marino del Océano Pacífico, frente a la costa central de California, Estados Unidos, la investigación llevada a cabo por el MBARI, el USGS y la Universidad de Stanford, desmiente la teoría inicial de que estos cráteres, de aproximadamente 200 metros de diámetro y 5 metros de profundidad, fueran causados por fugas de metano.
Tras analizar más de 500 muestras de sedimentos, el equipo de investigación determinó que los cráteres se formaron a lo largo de cientos de miles de años debido a flujos de gravedad sedimentarios. Estos flujos, caracterizados por capas alternas de depósitos finos y estratos arenosos procedentes de corrientes rápidas, erosionaron el centro de los cráteres, creando turbiditas.
Un hallazgo significativo fue el patrón regular y equidistante de los cráteres, lo que indica una fuerza común y repetitiva detrás de su formación. Algunas corrientes intensas incluso provocaron el desplazamiento simultáneo de múltiples cráteres a lo largo de decenas de kilómetros.
Este descubrimiento tiene implicaciones importantes para proyectos de energía marina renovable, ya que la ausencia de metano reduce los riesgos geotécnicos y mejora las condiciones para la instalación de parques eólicos marinos.
El estudio, publicado en el Journal of Geophysical Research: Earth Surface, no solo resuelve un enigma geológico, sino que también mejora la comprensión de los procesos sedimentarios en el lecho marino, lo que ayuda a tomar decisiones informadas sobre el uso del fondo oceánico.
Con información de: El Confidencial









