La antigua ciudad de Petra, ubicada en el actual territorio de Jordania y famosa por sus monumentales construcciones talladas en roca, vuelve a estar en el centro de la atención científica tras nuevos hallazgos sobre su sofisticado sistema hidráulico.

Petra no es una persona, sino una ciudad arqueológica fundada por los nabateos hace más de 2.000 años, que llegó a convertirse en un importante centro comercial entre Asia, África y el Mediterráneo. Su fama mundial se debe a estructuras como el Tesoro, excavado directamente en la piedra rosada del desierto.

Las investigaciones recientes revelan que esta civilización no solo destacó por su arquitectura, sino también por un sistema de ingeniería del agua mucho más avanzado de lo que se pensaba, diseñado para captar, almacenar y distribuir el recurso en un entorno extremadamente seco.

Los arqueólogos han identificado una red compleja de canales, tuberías y reservorios interconectados, lo que sugiere un control planificado del agua para sostener la vida urbana en medio del desierto.

Este sistema habría evolucionado con el tiempo, incorporando distintas técnicas de conducción y almacenamiento, lo que demuestra una notable capacidad de adaptación tecnológica para su época.

El hallazgo cambia la visión tradicional de Petra, que deja de ser vista únicamente como una ciudad monumental tallada en piedra para entenderse también como un centro urbano con ingeniería hidráulica altamente desarrollada.

En conjunto, los expertos señalan que este descubrimiento reabre el debate sobre el nivel de conocimiento técnico de las civilizaciones antiguas y su capacidad para transformar entornos extremos en espacios habitables.

Con información de: Gizmodo

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