El espacio subterráneo se perfila como la mejor alternativa para la supervivencia humana fuera de la Tierra, debido a las extremas condiciones de la superficie lunar, donde las temperaturas oscilan entre los 120 °C durante el día y los 170 °C bajo cero por la noche. En el programa ‘Herrera en COPE’, el escritor Javier Sierra analizó los avances científicos que revelan la existencia de más de 300 cavidades catalogadas en el satélite, formadas por antiguos tubos volcánicos que ofrecen una temperatura media estable de 17 °C y protección contra la radiación letal.


Entre las investigaciones más relevantes destaca la puesta en marcha del proyecto GIMLI de la NASA para explorar el pozo del cráter Marius, un foso de 41 kilómetros de diámetro y una profundidad equivalente a un edificio de diez plantas en el Océano de las Tormentas. Asimismo, los científicos han observado un paralelismo con tubos volcánicos en la isla de Lanzarote, donde habitan microorganismos extremófilos capaces de sobrevivir sin luz ni oxígeno, planteando la hipótesis de hallar formas de vida similares en el subsuelo lunar.


Para facilitar la colonización, la agencia estadounidense prevé lanzar la misión CADRE con tres rovers autónomos e impresoras 3D para construir habitáculos con regolito lunar, sumado al proyecto Moonfall programado para 2028 en busca de agua congelada en el polo sur. Esta iniciativa avanza en una competencia directa contra proyectos internacionales como el Chang’e 7 de China por el control de los recursos lunares.

Noticias 24 horas / Fabiana Almeida
Foto cortesía Envato

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