Las películas de terror, con sus escenas tensas, criaturas sobrenaturales o amênâzas invisibles, despiertan intensas emociones en quienes las ven. Para algunos, son una fuente de entretenimiento; para otros, una experiencia angustiante.
Una de las principales razones por las que este tipo de contenido puede resultar beneficioso es porque permite experimentar miedo en un entorno seguro. Al observar situaciones aterradoras desde la comodidad del hogar o una sala de cine, el cerebro reacciona ante el estímulo, pero al mismo tiempo es consciente de que no hay un peligro real.
Esto ayuda a procesar el miedo, fortalecer mecanismos de afrontamiento y desarrollar cierta tolerancia al estrés. Algunas teorías psicológicas, como la catártica, sostienen que el cine de terror también permite una liberación emocional al enfrentar simbólicamente situaciones extremas o traumáticas, lo que puede llevar a una sensación de alivio o descanso emocional posterior.
Ver películas de terror también genera una activación fisiológica. El cuerpo produce adrenalina, dopamina y endorfinas, sustancias que están asociadas al placer, la excitación y la recompensa. Esto explica por qué muchas personas disfrutan del género a pesar de sentir miedo: hay una especie de “montaña rusa emocional” que genera satisfacción al superar el susto y regresar a la calma. Esta sensación puede incluso mejorar el estado de ánimo en ciertas personas, particularmente si se enfrentan a situaciones estresantes y buscan una vía de escape controlada.
Sin embargo, los efectos del cine de terror no son iguales para todos. En algunos casos, puede tener consecuencias negativas como pesadillas, insomnio, aumento de ansiedad o malestar prolongado. Esto es especialmente cierto en niños, personas con trastornos de ansiedad o individuos que han vivido experiencias traumáticas. En ciertos casos extremos, el contenido violento o perturbador puede desensibilizar emocionalmente al espectador, o incluso activar recuerdos dolorosos si hay antecedentes de trauma.
Con información de: El Tiempo









