El sofá clásico de dos o tres plazas parece estar perdiendo protagonismo en el diseño de interiores, dando paso a alternativas más livianas, versátiles y adaptadas a espacios modernos, según lo revelado por especialistas en decoración.

En salas de estar más pequeñas o multifuncionales, los elementos que mejor funcionan son aquellos que permiten adaptarse al uso diario sin recargar el ambiente. Los pufs, módulos individuales y asientos de profundidad reducida están ganando terreno por su capacidad de reorganización y su estética liviana.

Otra ventaja clave de estas piezas alternativas al sofá es su versatilidad: pueden moverse fácilmente, combinar distintos estilos y adaptarse a distintos momentos del día, ya sea descanso, lectura o conversación, sin ocupar tanto espacio como un sofá tradicional.

Asimismo, la tendencia apuesta por la simplicidad visual: materiales de tonos claros, patas delgadas y formas menos voluminosas ayudan a que la estancia se vea más luminosa y amplia. En suma, se trata de redecorar con intención, priorizando el uso real del living sin sacrificar estilo ni comodidad.

Con información de: LM Neuquén

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