La selva misionera argentina fue testigo de un hallazgo significativo tras el avistamiento de una de las aves más poderosas de Sudamérica, que no se veía desde hace más de 20 años. La captura de la imagen de la joven águila harpía no fue casualidad, sino resultado de un arduo trabajo de investigación que comenzó hace más de 20 años.
Ambos científicos dedicaron horas de campo en busca de esta rara especie, recorriendo las reservas de Misiones y otras provincias argentinas como Formosa, Salta y Jujuy. A pesar de haber encontrado otros ejemplares de aves rapaces, el águila harpía se les había escapado hasta esa histórica mañana de finales de julio.
Durante su búsqueda, los investigadores enfrentaron la dificultad de trabajar en una zona selvática de gran extensión, con más de 240.000 hectáreas de bosque denso, lo que complicaba la localización del águila. Además, las águilas harpías son aves escurridizas, que suelen volar bajo entre las copas de los árboles y son difíciles de avistar. La localización de la joven águila fue posible gracias a la experiencia acumulada por Encabo y Moya, quienes conocían bien la zona y utilizaban técnicas como cámaras de largo alcance y el monitoreo de sonidos de la especie para atraer a las aves.
El águila harpía es una de las aves rapaces más grandes del mundo, siendo la hembra más grande que el macho, alcanzando más de dos metros de envergadura y un peso de hasta 7 kilogramos. Es reconocida por sus plumas grises con una cresta de dos puntas en la cabeza. El águila harpía, una de las aves más grandes y poderosas del mundo, enfrenta serias amenazas que ponen en peligro su supervivencia. Aunque ha habitado las selvas de Sudamérica, su población ha disminuido drásticamente.
Para los pueblos yanomami y pemón del sur de Venezuela, el águila harpía es considerada protectora de los bosques tropicales lluviosos. Su presencia está asociada a la fuerza, sabiduría y vigilancia, y se cree que tiene la capacidad de ver más allá del mundo físico, actuando como guardiana espiritual.
Con información de: El Cronista









