Comer frutos secos como parte de una alimentación saludable puede ser bueno para tu corazón. Los frutos secos contienen ácidos grasos insaturados y otros nutrientes. Además, son buenos como refrigerio, son fáciles de almacenar y de empaquetar para llevar a cualquier lugar.

Una desventaja de los frutos secos es que algunos pueden tener un alto contenido de calorías, por lo que es importante limitar las porciones. Sin embargo, elegir los frutos secos en lugar de colaciones menos saludables puede ayudar a que sigas una dieta saludable para el corazón. Las nueces, las almendras, pistachos y maní, pueden ayudarte a reducir el colesterol cuando los consumes como parte de una alimentación equilibrada.

Seguir una dieta saludable regular que incluya frutos secos puede contribuir a lo siguiente: Mejora la salud de las arterias. Disminuye la inflamación relacionada con enfêrmêdades cardíacas. Disminuye el rïesgo de coágulos sânguíneos, que pueden causar atâques cardíacos y accidentes cerebrôvasculares. Disminuye el rïesgo de tener presïón arterial alta. Disminuye el rïesgo de müêrte prematura debido a una enfermëdad cardíaca. Reduce los niveles del colęsterol no saludable, en particular el colęsterol de las lipoproteínas de baja densidad (LDL, por sus siglas en inglés, o “malo”) y los triglicéridos, que pueden bloquear las arterias.

Los frutos secos contienen grasa. Si bien la mayor parte se trata de grasa saludable, las calorías aun así se suman. Por eso, debes comer frutos secos con moderación. Los adultos deben procurar comer aproximadamente de 4 a 6 porciones de frutos secos sin sal por semana como parte de una alimentación saludable. Elige frutos secos crudos o tostados en seco, en lugar de frutos secos cocidos en aceite. Una porción es un puñado pequeño (1,5 onzas o 43 gramos) de frutos secos enteros o 2 cucharadas de mantequilla de frutos secos.

Con información de: Mayo Clinic

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