El dirigente opositor venezolano, recién salido de la cárcël, reivindica su estrategia de persuasión y consenso frente al Gobierno. Enrique Márquez, nacido en Maracaibo de 62 años, defiende que la democracia en Venezuela debe recuperarse paso a paso y desde dentro de las instituciones del chavismo. Esa postura lo distancia de algunos liderazgos de la oposición, pero está convencido de que, en el actual marco político, es necesario actuar dentro de la legalidad vigente para empujar una apertura política basada en la persuasión y el consenso.

Recién salido de la cárcël, Márquez un político socialdemócrata moderado ha aprovechado el impulso de la ley de amnistía y la invitación personal que le hizo Donald Trump para asistir a su discurso del Estado de la Unión para hablar en voz alta, critïcar de manera expresa y denünciar el estado actual de la política y de los derechos constitucionales en Venezuela.

Su presencia en Washington causó cierto ruido y cayó mal en sectores importantes de la oposición venezolana. El dirigente, que considera fundamental el papel de Estados Unidos en el regreso a la democracia, prefiere evadir la polémïca. «Nuestro papel será hacer política y forzar esos cambios. Hay que participar e influir desde dentro», indicó el dirigente.

«En este momento, por tener un punto de vista propio, estoy recibiendo más atâques de la oposición que del chavismo. Insültos bastante desconsiderados, por cierto. Los caminos para conquistar la democracia no tienen por qué ser excluyentes. Además, no hay elecciones planteadas en lo inmediato. Somos víctimas de una visión de la realidad gobernada por el odio instaurado en las redes sociales», detalló Márquez.

Con información de: El País

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