Ambas afecciones, frecuentes y a menudo confundidas, comparten síntomas como picâzón, enrojëcimiento y descämación, aunque difieren en sus causas, manifestaciones y rïesgos asociados. En cuanto a síntomas y localización, el eccęma suele aparecer en la infancia y se asocia con trastörnos alérgicos como rinitis y asma, formando la “tríada atópica”. Se caracteriza por parches secos y muy irritantes, con frecuencia en los pliegues de los codos o detrás de las rodillas. En ocasiones, pueden presentarse pequeñas protuberancias o ampollas con líquido.

Por el contrario, la psorïasis se manifiesta como placas gruesas y escamosas, de bordes bien definidos, en superficies externas de codos y rodillas. También puede alcanzar el cuero cabelludo, pliegues inguinales, genitales, manos o pies. A diferencia del eccęma, la picazón en la psoriasis puede ser menos intensa o incluso inexistente.

Las causas involucran una combinación de factores genéticos, ambientales y respuestas inmunitarias exageradas que producen inflamación. El eccęma está relacionado con una disfunción de la barrera cutánea y desencadenantes ambientales, y es más frecuente en personas con antecedentes de asma o alergias. Factores como duchas calientes, jabones agresivos, lana o fragancias pueden favorecer los brotes de eccęma.

La psorïasis es una enfermëdad autoinmune con fuerte carga hereditaria, que puede activarse por ëstrés, infeccïones o ciertos medicamentos: betabloqueantes, fármacos para la malarïa o para trastornos psiquiátricos. Además, la obesidad y el tabaquismo aumentan el rïesgo de padecerla.

En cuanto al tratamiento, Siegel señala que formas leves de eccema y psoriasis suelen mejorar con medicamentos tópicos antiinflamatorios (corticosteroides y cremas específicas).

Con información de: Infosalus

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