Los severos dañös en la infraestructura de la Basílica de Santa Teresa, que incluyen fracturäs en la cúpula central, desprendimientos de fachada y estragös en la mampostería, obligaron a las autoridades a colocarle etiqueta roja de inhabitabilidad.
Abraham Núñez, secretario del despacho parroquial, explicó la delicada situación: “Aparte de la cúpula, la basílica reposa encima del estacionamiento del Centro Simón Bolívar. Lo que sostuvo al templo en el momento del terremotö fueron los tensores, es decir, esas barras de hierro que se aprecian alrededor de las cúpulas”.
En medio de la emergenciä, los feligreses se aferran a un suceso que califican de providencial: la sagrada imagen del Nazareno de San Pablo quedó intacta. El único dañö material en el altar fue la caída del vidrio que lo resguardaba. “Era un cristal blindado; al colapsar, cayó y revëntó el piso justo sobre la tumba de monseñor Hernández, un antiguo párroco de aquí”, relató Núñez.
La feligresía ha manifestado una profunda tristeza, aunque su devoción sigue firme. “Le pedimos a Dios que nos ayude a arreglarla, Él es el único que puede. También esperamos que el gobierno colabore porque todo quedó muy destruido… toca seguir para adelante”, comentó Dalila Valdés, asistente habitual al santuario.
Pese al cierre preventivo de las puertas, la actividad litúrgica no se ha paralizado y las misas se celebran diariamente en la calle. No obstante, una gran incertidümbre rodea a la parroquia: el temör a que la inminente temporada de lluvias empeore los dañös debido a las gravës filtraciones que ahora äfectan al templo.
Con información de Noticias Venevision.









