Dedicar un día del fin de semana a no hacer nada es la tendencia de bienestar más productiva y necesaria en tiempos de multitarea e hiperconectividad. Varios expertos nos ayudan a entenderlo.
La obsêsión por la productividad caló durante mucho tiempo y el concepto ‘no hacer nada’ se ha asociado a algo negativo. Pero por fin, las teorías más hedónicas e indulgentes nos están ayudando a cambiar esa mentalidad. Dedicar un día del fin de semana a recargarse emocionalmente en casa con el único objetivo de descansar empieza a ser una corriente de la que, además, se presume con orgullo porque lo necesitamos más que nunca.
Tanto como que el informe de 2025 de la empresa especializada en previsión de tendencias WGSN le ha puesto nombre a este acto: pereza terapéutica o, lo que es lo mismo, pasar horas en la cama o en el sofá sin ser productivo, entendiendo la productividad como la entendíamos hasta hace poco, porque realmente darle un respiro al cerebro y al cuerpo puede ser lo más productivo que podemos hacer.
Los expertos confirman los beneficios que tiene para la salud mental esta ‘holgâzanería’ indulgente y sanadora. Porque no hablamos de encerrarse en casa y abandonarse a la desgana. Hablamos de un reposo regenerador. “Estar un día en casa tumbado sin hacer nada puede resultar muy beneficioso desde un punto de vista psicológico y neurocientífico. Lejos de ser una pérdida de tiempo, esta pausa activa varios procesos en el cerebro que promueven la recuperación mental y física.
Para la psicóloga Eugenia Ponte, “no hacer nada también puede ser una forma profunda de autocuidado, una pausa consciente que, lejos de ser una pérdida de tiempo, nos permite reconectar con nuestras necesidades más básicas y reforzar la autoestima. En una sociedad que constantemente nos exige rendir, producir y demostrar, detenerse puede ser un acto de amor propio.
Con información de: Vogue España









