El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, proyectó este lunes que el balotaje presidencial en Brasil entre el candidato opositor Flávio Bolsonaro y el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva definirá una contienda altamente disputada.
Las declaraciones fueron ofrecidas desde la Casa Blanca tras conocerse los resultados de la primera vuelta electoral, en la cual Bolsonaro obtuvo una ventaja de dos puntos porcentuales sobre el actual jefe de Estado de izquierda, obligando a una segunda vuelta decisiva.
En el plano diplomático, la postura de la administración estadounidense se produce en un contexto de marcadas tensiones bilaterales con el gobierno brasileño. En los meses previos a la votación, Washington aplicó aranceles a diversos productos de importación procedentes del país sudamericano y revocó el visado de la embajadora de Brasil en Estados Unidos, medidas que la administración de Lula da Silva calificó formalmente como un intento de injerencia externa orientado a favorecer al candidato de la derecha.
Las relaciones entre ambas naciones también se vieron afectadas tras la suspensión temporal de los servicios consulares estadounidenses en territorio brasileño por razones de seguridad, actividad operativa que fue restablecida este lunes. Este escenario refleja la línea de política exterior del Ejecutivo estadounidense en la región durante el presente período gubernamental, caracterizada por un explícito respaldo político hacia candidaturas y sectores conservadores en América Latina.
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