Las hermanas, de 72 y 73 años, viven solas en una rutina de trabajo rural que combina la producción de alimentos con un horario fijo de venta, con un mercado semanal. La filmación se grabó en el pueblo de Tencílio Costa, en la región de la Serra Catarinense, donde el huerto se extiende alrededor de la casa. Además de la producción, describen el autocuidado a base de plantas medicinales y afirman que no toman “medicina fuera de sus métodos habituales”. Mantener un jugo verde diario.

La historia también relata una de sus carreras como maestra durante 28 años antes de su regreso permanente a la granja. La sostenibilidad descrita en el relato aparece como una práctica cotidiana: sacar el sustento de la tierra, reducir las compras y mantener la alimentación y los ingresos con lo que viene de la huerta y los campos. El huerto funciona como un almacén vivo., con cosecha continua y oferta variada. Entre los artículos mencionados para el mercado se encuentran la col rizada, la remolacha, las judías verdes, los higos y el maíz dulce, con variaciones según la semana.

Cortesía: RRSS

La leche juega un papel central en esta economía doméstica: ordeñan las vacas y las llevan al mercado, mencionando la elaboración de quesos y tortas de cuajada como formas de aprovechamiento de la producción. La historia demuestra que la autonomía de las hermanas de 72 y 73 años, que viven solas, se apoya en cuatro pilares: huerta, mercado, leche y plantas medicinales.

El punto más llamativo del relato es su relación con la salud. Las hermanas afirman que elaboran su propia medicina y no toman «medicamentos de bolsillo», describiendo una preparación casera y una rutina diaria de jugo verde por la mañana. En el ejemplo citado aparece el uso del saúco combinado con otros ingredientes del zumo, asociado a cuidados cotidianos, incluyendo mención a la diâbetes.

Con información de: Diario La Chayota

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