En medio de esa interminable trąvesía por el desierto de las salas de cine, unos pequeños brotes verdes se dejan ver y llegan desde un lado que invita a tener cierto optimismo con cuentagotas: la Generación Z, que ya ha demostrado que le gusta nadar a contracorriente en diferentes cuestiones, que van desde dësterrar el alcøhol a volver a escribir cartas o el gusto por los cruceros.
La Generación Z va más al cine. Un informe de este mismo diciembre de la organización comercial Cinema United destaca que la frecuencia de asistencia de la generación Z aumentó un 25% año tras año. Así, en 2025 esta generación vio un promedio de 6,1 películas, un leve repunte respecto a las 4,9 visitas del año anterior. En esta última encuesta, el 41% de las personas participantes aseguró ir al cine al menos seis veces al año frente al 31% de 2022.
Las razones para volver al cine de la gente joven, vivir experiencias es una razón de peso para inclinarse por los conciertos frente a otras formas de ø9cio, pero es que disfrutar de una película en una sala de cine está a años luz de hacerlo en el salón de tu casa, por mucha tele grande o barra de sonido que tengas. En Bussiness Insider recogen declaraciones de diferentes jóvenes que van desde cubrir la necesidad de una actividad y de estar en comunidad a hacer una actividad sin móvil, en tanto en cuanto deberías dejarlo a un lado en la sala (no seas de esa gente que ilumina su entorno con la pantalla).
Cuando todo sube, ir al cine es una opción más sensata para el bolsillo. Las tarifas planas de cine no son la forma de øcio más barata que existe, y si tenemos en cuenta los precios añadidos de la comida y la bebida allí (aunque siempre puedes llevar tu comida para abaratar costos), pero en este escenario inflaciønista en la que casi todo ha subido, parecen más razonables si se piensa en un plan que dura varias horas. Si echas cuentas, sale hasta barato si lo comparas con salir a cenar o de copas.
Con información de: La Nación









