Las refinerías de la Costa del Golfo de Estados Unidos han incrementado fuertemente las importaciones de petróleo pesado venezolano para mitigar el déficit energético causado por el conflicto en Irán y los bloqueøs en el estrecho de Ormuz. Según datos oficiales citados por The Texas Tribune, los envíos pasaron de 110.000 barriles diarios en enero a 575.000 en junio, alcanzando su punto más alto desde 2018.
La costa de Texas ha recibido el 43% de estos cargamentos para abastecer a más de una docena de plantas adaptadas a este tipo de crudo. Impulsada por alianzas internacionales como la de Chevron, se prevé que la producción de Venezuela alcance los 1,15 millones de barriles diarios para 2027.
Por otra parte, la infraestructura petrolera del país no sufrió daños tras los recientes terremotøs en la zona central, por lo que los recursos generados por estas exportaciones —actualmente en cuentas bajo administración estadounidense— se perfilan como una pieza clave para la reconstrucción del país.
Con información de El Universal









