En una actualización sobre la tragediä en el Himalaya, el Servicio Geológico de EE. UU. (USGS) y el Ministerio de Recursos Naturales de China confirmaron que la inmensa riada fue causada por el colapso de un glaciar y un posterior flujo de detritos, descartando las hipótesis iniciales sobre un sismø. La masa de hielo se desprendió a más de 5.000 metros de altitud en Nepal y recorrió 20 kilómetros en solo siete minutos hasta impactar la zona fronteriza.
El balance provisional de víctimäs asciende a 362 fallecidøs y cerca de 1.400 desaparecidos entre ambas naciones. En suelo nepalí, las autoridades policiales han recuperado más de 330 cuerpos y continúan la búsqueda de cientos de personas, incluidos más de 500 turistas extranjeros, mientras que en el condado tibetano de Gyirong se reportan tres muertos y más de 550 no localizados.
La emergenciä se agrava ante el riesgø inminente de un nuevo desastrë hidrogeológico en el Tíbet. La riada formó un embalse natural que ya acumula unos dos millones de metros cúbicos de agua y amenaza con desbordarse o romperse en los próximos días, lo que podría generar una descarga repentina aguas abajo conforme el caudal alcance su punto máximo.
Ante este peligrø secundario, las autoridades chinas desplegaron evacuaciones preventivas para poner a salvo a los residentes de varias localidades amenazadäs. Al mismo tiempo, los equipos de rescate y organismos de gestión de desastres mantienen operaciones de búsqueda en condiciones complejas a lo largo de toda la franja fronteriza.
Foto cortesía CCTV









