El entrenamiento de fuerza con el propio peso corporal se consolida como una alternativa efectiva frente al gimnasio para preservar la autonomía y frenar el deterioro muscular asociado a la edad. Especialistas destacan que, si bien la caminata favorece la movilidad general, la realización de rutinas de resistencia en el hogar resulta imprescindible para mantener la capacidad de ejecutar tareas cotidianas como subir escaleras o levantarse de una silla.
Entre las disciplinas recomendadas destacan las sentadillas, las flexiones sobre paredes o mesas, el puente de glúteos, las elevaciones de talones y el ejercicio de levantarse y sentarse de una silla. Diversos ensayos clínicos respaldan que la práctica constante de estos movimientos incrementa el grosor muscular en extremidades inferiores, al tiempo que mejora la estabilidad y la fuerza funcional sin requerir equipamiento especializado.
Los expertos enfatizan que la efectividad del entrenamiento depende de la técnica adecuada y del incremento progresivo de la dificultad, más que de la cantidad de repeticiones acumuladas. De igual forma, sostienen que una rutina ajustada a la condición física individual es clave para obtener resultados positivos en la función física y la preservación de la masa muscular.
Noticias 24 horas / Fabiana Almeida
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