Convirtiendo lo que hasta ahora eran mïsilês y expløsiones por la situación de Irán, desde hace unos días mi timeline se ha convertido en un remanso de paz y alegría en el que la Generación Z ha jugado un gran papel. Su repentina obsêsión por Pokémon Pokopia para Nintendo Switch 2 parece rømper con cualquier lógica del mercado del videojuego actual, pero en realidad tiene todo el sentido del mundo.
Uno podría llegar a pensar que, para una Generación Z saturada por la situación socioeconómica que le ha tocado vivir, la búsqueda de vengânza frente a la sociedad y el mercado laboral que le rodea les empujaría a un ciclo de dopâmina continua como el que vive en redes sociales. Es fácil creer que la idea de yo tengo el control, esta vez gano yo, debería empujarles a otro tipo de experiencia virtual en la que los jóvenes puedan desfogar esa frusträción, pero lo que ha demostrado Pokémon Pokopia es que lo único que necesitan es un refugïo fisiológico.
El número de estudios que reflejan hasta qué punto los jóvenes Gen Z están experimentando el juego de la vida en modo hardcore hace tiempo que dejó de verse como meras excusas. Son demasiados ejemplos y suficientes cifras tangibles como para que la idea de que se lo gastan todo en Netflix y en vaguear se haya desmontado por completo. El 91% de los trabajadores jóvenes reconoce tener problemas de salud mental por culpa de su situación laboral, con el 86% declarando sufrïr episodios de burnout constantes por la alta presïón del mercado de trabajo, y el 48% asumiendo que se encuentran en una etapa de inseguridad financiera que parece no tener fin.
Cuando aparece una alternativa, una oportunidad que sirve de refugio fisiológico capaz de evadirnos de ese estado de constante ëstrés, inmediatez y abundancia, es cuando la dinámica cambia por completo. El de Pokémon Pokopia es el mejor ejemplo reciente de por qué los cozy games tienen tantísimo éxito entre los jóvenes, porque es en esa paz sin objetivos demandantes y agilidad mental donde se produce una pausa capaz de hacernos desconectar.
Con información de: La Nación









