El agua de Florida nació como una variante americana de las antiguas aguas de Colonia, pero con una composición más rica y llena de simbolismo. Su nombre alude tanto a su carácter floral como a la tradición que asocia Florida con la leyenda de la “fuente de la juventud”.
Funciona también para refrescar ambientes, para limpiar energéticamente, basta con aplicarla en pequeñas cantidades en las zonas más transitadas del hogar mientras se pone el pensamiento y la intensión en ese fin energético, de manera similar a cómo se realiza un ritual de purificación con sal. Como apoyo en la limpieza física, añadir unas gotas al agua de fregar o a un paño húmedo permite combinar la limpieza habitual con un toque aromático que deja una sensación más fresca.
Muchas personas la usan como tónico corporal suave o para masajear las sienes durante los momentos de tensión. Su aroma vivaz ayuda a despejar y a aportar claridad y también para perfumar textiles, una mínima cantidad sobre almohadas, colchas o cortinas (siempre a distancia y evitando tejidos delicados) para aportar un olor limpio y agradable.
Una receta casera suele incluir ingredientes fáciles de conseguir: cáscaras de naranja, limón o toronja; plantas aromáticas, como romero, menta o lavanda; y especias, como canela en rama y clavo. A esta mezcla se le añade un alcøhol neutro, como vødka o alcøhol de uso cosmético apto para la piel y una parte menor de agua destilada.
Con información de: La Nación









