A partir del próximo lunes 24 de agosto, clínicas y sanatorios de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Chubut suspenderán de manera total la atención a los afiliados del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI). La medida, inédita en la región, afectará a unos 300.000 jubilados de la Patagonia argentina e incluirá el cese de consultas, prácticas, estudios e internaciones, manteniendo únicamente la cobertura para urgencias extremas.
Los prestadores de la salud informaron que la decisión responde al desfasaje entre el incremento arancelario otorgado por el Gobierno nacional y la inflación. Mientras el índice de precios acumula un 19,3% en lo que va de 2026, el aumento pactado para el sector fue de solo un 6% a cobrarse en octubre, escenario que se suma a demoras superiores a 90 días en los reintegros y a costos operativos que superan ampliamente los montos liquidados por el organismo.
La suspensión total llega tras meses de restricciones parciales en guardias, derivaciones y cirugías programadas. Las instituciones sanitarias advierten que el sistema se encuentra al borde del colapso, imposibilitado para sostener gastos básicos en honorarios, insumos y mantenimiento de infraestructura, sin descartar que prestadores de otras provincias del país adopten medidas similares si no se alcanza una recomposición arancelaria inmediata.
Por su parte, desde el PAMI indicaron que se encuentran trabajando en una solución para normalizar el servicio a la brevedad. En tanto, miles de jubilados patagónicos enfrentan un panorama de alta incertidumbre, viéndose obligados a acudir al sistema de salud público, el cual ya opera al límite de su capacidad en la región.
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