El FC Barcelona retomó esta semana los entrenamientos con la reincorporación de siete de sus futbolistas internacionales: Cubarsí, Pedri, Lamine Yamal, Fermín, Ferran Torres, Dani Olmo y Robert Lewandowski, quienes regresaron tras cumplir compromisos con sus respectivas selecciones. La vuelta de estas piezas resulta clave para el equipo, que busca afinar su preparación de cara al regreso de LaLiga.
El próximo compromiso será ante el Valencia CF el 14 de septiembre, pero no se jugará en el escenario habitual. Debido a los retrasos en las obras de remodelación del Spotify Camp Nou, el club anunció que el encuentro se trasladará al Estadi Johan Cruyff, un recinto con menor capacidad que será el hogar culé de manera provisional para este compromiso.
La decisión de cambiar de sede implica un ajuste en la asistencia. El club informó que solo podrán acceder los 16.151 socios con abono completo en el Estadi Olímpic Lluís Companys, recinto que ha servido como sede principal del Barça durante las reformas del Camp Nou. El resto de los aficionados deberán seguir el partido por televisión o medios digitales.
Este cambio supone un desafío logístico tanto para la organización como para los seguidores, ya que se trata de una capacidad muy reducida en comparación con el Camp Nou o el Estadi Olímpic. No obstante, el club subrayó que la prioridad es garantizar la seguridad y cumplir con las normativas de aforo mientras avanzan las obras de modernización.
Con la plantilla casi completa y el foco puesto en el regreso a la competición doméstica, el FC Barcelona buscará retomar el ritmo competitivo frente al Valencia, un rival siempre exigente. La expectativa está puesta en cómo responderá el equipo tras el parón internacional y en cómo se adaptará al entorno más íntimo del Estadi Johan Cruyff.
Con información de: 2001









