Los sarcömas son docenas de tümores diferentes, y todos en conjunto representan sólo entre el 1 y el 2% de todos los cáncëres en adultos; lo que los convierte en una enfêrmëdad oncológïca minoritaria o rara, que se originan bien en el esqueleto, o bien en tejidos distintos de los de las vísceras, como músculos, huesos, grasa, vasos o cartílagos, tal y como lo indica el doctor Ricardo Cubedo, jefe de Sarcömas y Cáncër Hereditario del Servicio de Oncología Médica de MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten.
«Acudir pronto y ser valorado por un equipo con experiencia en sarcomas marca una gran diferencia en las posibilidades de curación y en la calidad de vida. Por eso, ante cualquier sospecha, lo más importante es no demorar la consulta, y exigir una atención especializada», defiende el doctor Cubedo.
En parte, tal y como justifica, se debe a que los síntomas iniciales suelen ser muy inespecíficos: un bulto que no duele, una inflamación persistente, molestias musculares o articulares, etc. «Esto hace que se confundan fácilmente con lesiones benignas o con traumatïsmos, y se reste importancia clínica. En otros casos, el tümor se localiza en zonas profundas y no se manifiesta hasta que ya ha crecido considerablemente», mantiene este oncólogo.
Recuerda que uno de los signos más frecuentes es la aparición de un bulto blando o firme, que no duele, pero que no desaparece. «Esa ausencia de dolor inicial suele hacer que el paciente y a veces incluso el médico no le den importancia. También pueden debutar como molestias vagas en un hueso, hinchazón persistente, o dolor nocturno sin causa clara. Cualquier bulto de más de 5 centímetros (2cm en niños), que no cambia o crece con el tiempo, debe ser evaluado por un especialista. La clave es no subestimar síntomas persistentes o atípicos», añade.
En pediatría precisa que predominan tipos como el osteosarcoma o el sarcoma de Ewing, ambos en los huesos; o el rabdomiosarcoma de músculos, que son muy poco frecuentes en adultos. Por el contrario, los sarcomas de partes blandas que afectan a adultos, como el liposarcoma de la grasa, indica que apenas se dan en la infancia.
«Además, la respuesta a los tratamientos como la quimiôterapia suele ser mejor en nïños, lo que también influye en el pronóstico. Las tasas de curación son mucho mayores en los nïños, pero también se plantean en ellos retos particulares, como los problemas derivados del crecimiento asimétrico cuando hay que intervenir una extremidad», concluye este experto.
Con información de: El Portal de la Salud









