¿Qué pasaría si la forma en que pensamos estuviera alterando el rumbo de nuestra civilización? El prestigioso psiquiatra y neurocientífico británico Iain McGilchrist cree que eso ya está ocurriendo. En su más reciente reflexión, el autor de The Master and His Emissary sostiene que el hemisferio izquierdo del cerebro, el que prioriza la lógica, el control y los datos, se ha apoderado de nuestra manera de vivir, dejando atrás la sensibilidad, la empatía y la intuición que provienen del hemisferio derecho.

McGilchrist asegura que la sociedad moderna “ha permitido que la parte analítica de la mente tome el mando”, lo que ha derivado en una cultura más fría, fragmentada y desconectada del sentido profundo de las cosas. “Estamos rodeados de información, pero carentes de comprensión”, explica. Para él, la inteligencia artificial, la obsesión con la productividad y el exceso de burocracia son claros síntomas de ese dominio unilateral del pensamiento racional.

Lejos de ser un simple debate científico, su planteamiento toca fibras más humanas. El hemisferio derecho, dice, es el que nos permite contemplar, sentir y comprender el mundo en su totalidad, mientras que el izquierdo tiende a dividirlo, clasificarlo y manipularlo. El equilibrio entre ambos, que debería guiarnos como especie, se ha røto, y el resultado es un tipo de inteligencia sin profundidad emocional.

En palabras del propio McGilchrist, “la mente izquierda busca controlar la vida, la derecha entenderla”. Por eso, el neurocientífico propone un cambio de paradigma: aprender a pensar con ambos hemisferios, reconciliando la razón con la intuición, la ciencia con el arte y la mente con el alma. Solo así, asegura, podremos volver a conectar con lo que realmente nos hace humanos.

Con información de: ABC

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