El consumo de «chimo» persiste como una práctica arraigada que, para la comunidad médica y odontológica, representa una seria amênâza para la salud bucal y general. Esta sustancia, una pasta de tabaco procesado, cal y bicarbonato, está literalmente carcômiendo las sonrisas y la higiene bucal de quienes la consumen, con efectos que van desde el deterïoro estético hasta el rïesgo de cáncêr.

El chimo, una forma de tabâco sin humo única en Venezuela, contiene altos niveles de nicôtina y otros aditivos que son intrínsecamente dañinos para los tejidos orales, según un artículo publicado por la Universidad José Antonio Páez. El consümo frecuente de esta sustancia puede desencadenar una serie de condiciones perjudiciales para la boca. Entre las más comunes, se encuentran la acumulación de placa bacteriana y el cálculo dental (sarro), lo que compromete la estética y favorece el desarrollo de enfermedades periodontales. También provoca un cambio en el pH de la saliva y genera halitosis o mal aliento persistente.

Pero las consecuencias son mucho más graves. El artículo de la UJA subraya que los efectos adversos del uso de chimo incluyen: Enfêrmêdades periodontales: afectación de las encías y las estructuras de soporte de los dientes. Lesïones pre-malïgnas: alteraciones en la mucosa bucal que, si no se tratan, pueden derivar en cáncer. Cândidiasis: infeccïones fúngicas en la boca. Cáncër bucal: la consecuencia más grâve, directamente relacionada con la exposición prolongada a los componentes tóxïcos del chimo.

Además, el chimo causa un deterioro visible en la apariencia de los dientes y puede conducir a lesïones periodontales. Un especialista advierte que las personas que consumen chimo deben suspender su uso antes de someterse a cualquier procedimiento dental y durante el proceso de cicatrización para evitar infeccïones.

Con información de: Cigna

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