El cirio pascual es uno de los signos más representativos de la liturgia cristiana durante la Semana Santa. Se enciende en la Vigilia Pascual, en medio de la oscuridad del templo, como un gesto cargado de significado: la luz que simboliza a Cristo resucitado irrumpe para marcar el paso de la muerte a la vida.
Este elemento litúrgico representa a Jesucristo como la luz del mundo, una presencia que disipa las tinieblas y guía a los fieles. Su llama encendida no solo tiene un valor simbólico, sino que expresa la resurrección como triunfo definitivo sobre la muerte.
Durante la celebración, los asistentes encienden sus velas a partir del cirio pascual, un acto que simboliza la transmisión de la fe y el compromiso de cada creyente de llevar esa luz a su vida diaria.
El cirio también incorpora símbolos como la cruz, las letras alfa y omega y el año en curso, recordando que Cristo es el principio y el fin, presente en toda la historia y en la vida de la comunidad.
Más allá del rito, el cirio pascual encierra un mensaje profundo y universal: la luz prevalece sobre la oscuridad. Su uso en celebraciones como bautizos y funerales refuerza la esperanza en una vida que trasciende la muerte y en la renovación espiritual constante.
Con información de: Zona Cero









