La proteína dejó de ser un tema exclusivo de deportistas y entusiastas del gimnasio para convertirse en un pilar central en la conversación sobre salud y bienestar. Interviene en la reparación de tejidos, el metabolismo, la saciedad y la prevencïón de enfêrmêdades. Según la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, las proteínas actúan como bloques de construcción indispensables en el organismo, participan en la formación de músculos, huesos, piel, cabello y órgânos.

Detêctar una deficiencia de proteína puede ser sencillo si se presta atención a ciertas señales que el cuerpo emite. Cording señaló que el hambre frecuente, incluso poco después de comer, es una de las manifestaciones más comunes. La proteína ayuda a prolongar la sensación de saciedad, por lo que su ausencia puede llevar a la necesidad constante de picar entre comidas.

Otra señal es la mala cicatrización de heridas. La proteína proporciona la base para la formación de tejido nuevo y colágeno, esenciales en la reparación y el crecimiento corporal. Si los cortes y raspaduras tardan en sanar, podría ser indicio de un consumo insuficiente.

El doctor Gary Goldenberg, dermatólogo del Hospital Mount Sinai, advirtió que la caída del cabello puede estar vinculada a la falta de proteína, ya que los folículos pilosos requieren de este nutriente para su renovación constante. Si bien existen múltiples causas para la pérdida capilar, la deficiencia proteica es una de las posibles explicaciones cuando no hay otros factores evidentes.

La recomendación de consumir proteína general es de 0,8 gramos por kilo de peso corporal para adultos sanos con actividad física baja o moderada. Por ejemplo, una persona de 70 kilos debería consumir entre 56 y 70 gramos diarios.

Con información de: Infosalus

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