La escena deportiva en Japón ha sido testigo del surgimiento de un fenómeno inesperado: spogomi, el deporte que transforma la recolección de basura en una competición vibrante y global. Con raíces humildes y un crecimiento meteórico, esta disciplina desafía tanto los límites de lo tradicional como la percepción pública sobre el cuidado ambiental. Todo comenzó hace dos décadas, cuando Kenichi Mamitsuka, un apasionado corredor de Kagoshima, decidió recoger basura durante sus rutinas matutinas.

Cortesía: Nippon

En sus propias palabras, lo que en un inicio resultaba incómodo ante la mirada de los peatones, pronto se convirtió en una fuente de diversión. Con experiencia en la organización de deportes sociales, Mamitsuka fusionó el concepto de deporte con el término japonés para basura, gomi, y así nació “spogomi”. A pesar del escepticismo inicial, el entusiasmo de los primeros eventos fue creciendo. Desde su formalización en 2008, el spogomi ha acumulado cerca de 190.000 participantes que han recogido aproximadamente 200.000 kilos de basura, según la Federación SPOGOMI de la Fundación Nippon.

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Los equipos cuentan con 45 minutos para recolectar la mayor cantidad posible de basura en una zona delimitada, seguidos de 15 minutos para regresar a la base y evitar penalizaciones por retraso. El reglamento prohíbe correr y exige que los integrantes permanezcan a menos de 9,7 metros unos de otros, evitando así ventajas desleales y garantizando la seguridad. No se permite ingresar en propiedad privada ni recoger objetos peligrosos, y en los eventos de alto nivel, como la Copa Mundial, árbitros observan el cumplimiento de todas las normas.

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Una vez finalizada la recolección, los equipos disponen de 20 minutos para clasificar los residuos en los contenedores apropiados. El resultado no depende solo del peso total, sino también de la cantidad de objetos de alto valor, como cølillas de cigârrillo. Esta combinación de destreza física y estrategia convierte a spogomi en un reto tan exigente como inclusivo.

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Mamitsuka ha subrayado que uno de los principios fundamentales era evitar la segregación por género o edad y crear un espacio donde cualquiera pudiera aspirar al triunfo. Por ese motivo, una de las primeras reglas fue “no correr”, buscando nivelar el terreno de juego y fomentar la participación masiva. La evolución de spogomi demuestra que la innovación social puede transformar gestos cotidianos en grandes gestas colectivas, donde cada pequeño esfuerzo suma para enfrentar desafíos compartidos.

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Con información de: Nippon

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