El Departamento de Estado de EE.UU. anunció un cambio significativo en la política de visado para solicitantes de varios países. Se requerirá un depósito de $15,000 para aquellos que busquen una visa de turista (B-1/B-2) o de estudiante (F-1). Este depósito, que será devuelto una vez que el solicitante regrese a su país de origen, busca disuadir a las personas de quedarse en el país más allá de su período de visado, que entrará en vigor el primero de octubre de 2025.

La nueva medida se aplicará a ciudadanos de países con una tasa de sobreestadía superior al 10% en el último año fiscal. La lista de naciones afectadas incluye a El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua en América Central, además de Haití en el Caribe. Se espera que la lista sea revisada y actualizada anualmente por el Departamento de Estado, lo que podría añadir o remover países en el futuro.

De acuerdo con el comunicado, la iniciativa busca «garantizar la integridad del sistema de inmigración y reducir el número de personas que se quedan ilegalmente». El Departamento de Estado afirmó que el 95% de los depósitos será reembolsado si el solicitante cumple con las condiciones de su visa. No se ha proporcionado información sobre el mecanismo exacto para el reembolso, pero se espera que se realice a través de la embajada o consulado estadounidense correspondiente.

La implementación de este depósito ha generado críticas de diversas organizaciones de derechos humanos y grupos de inmigrantes, quienes argumentan que la medida es discriminatoria y que afectará desproporcionadamente a personas de bajos ingresos de los países mencionados. No obstante, el Departamento de Estado ha defendido su postura, insistiendo en que es una herramienta necesaria para combatir la inmigración ilegal y asegurar que los viajeros respeten las leyes de inmigración de EE.UU.

Con información de: Medios Internacionales

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