Una nueva investigación liderada por la Universidad de Lancashire y publicada en la prestigiosa revista Cochrane revela que el ejercicio físico puede reducir los síntömas de la deprsión en una medida similar a la psicoterapia. El estudio, que analizó datos de casi 5,000 adultos, posiciona a la actividad física como una herramienta fundamental y de bajo costo para enfrentar una de las principales causas de discapacidad en el mundo.
La depresión afecta actualmente a más de 280 millones de personas a nivel global. Ante este escenario, el estudio subraya que el ejercicio no solo ofrece beneficios para la salud física, sino que actúa como una intervención médica eficaz para la salud mental, mostrando resultados comparables a los tratamientos convencionales.
Hallazgos principales de la investigación:
* Equivalencia terapéutica: El ejercicio mostró un efecto similar a la psicoterapia en la reducción de síntomas depresivos, basado en la evidencia de 10 ensayos específicos.
* Comparación con fármacos: Los resultados frente a los medicamentos antidepresivos también apuntan a una eficacia similar, aunque los investigadores señalan que en esta área la evidencia es todavía limitada.
* Beneficio moderado y seguro: En comparación con no recibir tratamiento, el ejercicio físico supone un beneficio moderado y consistente, consolidándose como una opción segura para la mayoría de los adultos.
Andrew Clegg, autor principal de la revisión, destaca la importancia de este hallazgo: “Nuestros hallazgos muestran que el ejercicio parece ser una opción segura y accesible para ayudar a controlar los síntomas de la depresión. Sin embargo, el éxito depende de encontrar estrategias que las personas estén dispuestas a seguir y sean capaces de mantener a largo plazo”.
Un desafío para las políticas públicas
A pesar de los resultados positivos, el estudio advierte que los efectos a largo plazo aún no están claros debido a la falta de seguimiento en los participantes tras finalizar los tratamientos. Los autores enfatizan que el ejercicio debe ser visto como una opción atractiva tanto para pacientes como para profesionales sanitarios, dada su viabilidad económica y la ausencia de efectos secundarios graves asociados a los fármacos.
La investigación concluye que, si bien el ejercicio funciona extremadamente bien para muchos, el enfoque debe ser personalizado para asegurar que el paciente pueda integrar la actividad de forma permanente en su estilo de vida.
Con información de: Prensa Latina









