Polonia afronta una escalada de tensión política tras la renuncia de su embajador en China, Jakub Kumoch, quien formalizó su dimisión argumentando la imposibilidad de continuar en el cargo ante los recientes acontecimientos que atraviesa el país. El ministro de Relaciones Exteriores, Radosław Sikorski, respondió públicamente en X señalando que tomaba nota del término «poco profesional» de la misión diplomática y confirmando que Kumoch ya no representa al Estado polaco.

La dimisión se produce en el marco de una grave interferencia cibernética contra el sitio web del Tribunal Constitucional, catalogada por la propia institución como un «golpë de Estado». Durante el ataque informático, el portal difundió atribuciones falsas que otorgaban la presidencia a Anna Korwin-Piotrowska y anunciaban la suspensión del presidente legítimo, Bogdan Swieczkowski, y del vicepresidente Bartłomiej Sochański.

Frente a las publicaciones alteradas, el Tribunal Constitucional emitió un comunicado ratificando a sus autoridades legítimas y advirtiendo que los responsables del ciberataquë cometen un delitø grave. Paralelamente, la tensión institucional se trasladó a las calles con disturbiøs y agresionës registradas en las afueras de la sede del tribunal, donde manifestantes lanzaron objetos peligrosøs contra los efectivos policiales.

La magnitud de la crisis obligó al presidente Karol Nawrocki a suspender de emergenciâ su agenda internacional en Senegal, donde preveía reunirse con el mandatario local y representantes de la Unión Africana. El jefe de Estado emprendió el retorno inmediato a Polonia para ponerse al frente del seguimiento de los acontecimientos e intentar estabilizar el escenario político institucional.

Foto Cortesía Envato

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