La ciencia ha demostrado que el cerebro tiene la capacidad de generar nuevas neuronas a lo largo de la vida, un proceso conocido como neurogénesis. Para favorecer esta función, ciertos tipos de entrenamiento físico y mental han demostrado ser particularmente efectivos. La combinación de ejercicio aeróbico, estimulación cognitiva y hábitos saludables puede mejorar la memoria, la concentración y reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas.
Uno de los entrenamientos más beneficiosos es el ejercicio cardiovascular, como correr, nadar o andar en bicicleta. Estas actividades aumentan la circulación sanguínea en el cerebro y favorecen la producción de proteínas clave, como el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), que impulsa la formación de nuevas neuronas. Estudios han demostrado que realizar al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico puede mejorar la salud cerebral a largo plazo.
Además del ejercicio físico, la estimulación cognitiva también juega un papel crucial en el crecimiento neuronal. Actividades como aprender un nuevo idioma, tocar un instrumento musical o resolver acertijos mantienen activas las conexiones cerebrales y fortalecen la plasticidad neuronal. Complementar el entrenamiento con técnicas de mindfulness o meditación también puede reducir el estrés, un factor que, cuando es crónico, puede afectar negativamente la neurogénesis.
Finalmente, una alimentación equilibrada rica en antioxidantes, ácidos grasos omega-3 y flavonoides ayuda a potenciar los efectos del entrenamiento en el cerebro. Dormir lo suficiente y mantener una vida social activa también son factores clave en la salud neuronal. Adoptar este enfoque integral puede optimizar el funcionamiento del cerebro, mejorar el aprendizaje y reducir el riesgo de deterioro cognitivo con el paso de los años.
Con información de: MSN









