El Congreso de los Estados Unidos quedó paralizado tras una nueva derrota de la iniciativa republicana de financiamiento temporal, debido al rechazo unánime de los senadores demócratas, lo cual conduce a que el cierre gubernamental se extienda más allá del fin de semana. En una votación dividida, 54 legisladores respaldaron la medida frente a 44 en contra, pero la oposición tomó la delantera.
Desde la bancada demócrata se insiste en que cualquier reapertura debe incluir salvaguardas para el sistema de salud, como la extensión de subsidios a la Ley de Cuidado de Salud Asequible (“Obamacare”) y la reversión de recortes a Medicaid. Rechazan que el Ejecutivo imponga condiciones sin negociaciones paralelas.
El líder republicano en el Senado, John Thune, acusó a los demócratas de “tomar como rehén al gobierno federal y, por ende, al pueblo estadounidense”, al tiempo que Chuck Schumer respondió que los republicanos “prefieren dejar que aumenten los costos de salud antes que reabrir la administración”.
Este cierre marca el primero en casi siete años y refleja el nivel de confrontación alcanzado entre el Ejecutivo y los demócratas, quienes denuncian que el presidente está recortando programas con apoyo bipartidista y amenazando con desvinculaciones masivas de empleados federales.
Mientras las negociaciones parecen estancadas, los ciudadanos permanecen en espera, y el panorama legislativo se ve cada vez más incierto ante la falta de acuerdo entre ambas cámaras y partidos.
Con información de: UN









