En una final marcada por la lógica deportiva y el momento de forma de ambos conjuntos, el FC Barcelona se ha alzado con el título de la Supercopa de España tras vencer al Real Madrid. El conjunto azulgrana consolida su hegemonía actual con su décima victoria consecutiva, dejando al equipo blanco en una profunda crisis de resultados a pesar de su mejoría en la imagen sobre el césped.

La inspiración de Raphinha y el oficio del campeón

El encuentro no fue la goleada que muchos vaticinaban dada la fragilidad defensiva del Real Madrid, pero sí una demostración de ambición por parte del equipo de la Ciudad Condal. Raphinha, el hombre que marca la pauta en este Barça, volvió a ser el factor diferencial. El marcador se decantó finalmente gracias a una jugada fortuita en la segunda mitad: un gol nacido de un rebote y un inoportuno resbalón que premió el empuje azulgrana cuando el físico de ambos equipos empezaba a flaquear.

Un Real Madrid mermado pero combativo

El equipo dirigido por Xabi Alonso se presentó en Yeda diezmado por las bajas. Sin la presencia de Antonio Rüdiger en el eje de la zaga y con la sensible ausencia de Kylian Mbappé en ataque, el técnico tolosarra tuvo que recomponer el once con soluciones de emergencia como Aurelien Tchouaméni de central y el canterano Raúl Asencio en el lateral.

El inicio de una nueva era de dominio

Con este triunfo, el Barcelona no solo suma el primer título de la temporada a sus vitrinas, sino que recupera el dominio en los Clásicos, revirtiendo la tendencia de la primera vuelta liguera. El bloque azulgrana se muestra como un equipo al alza, con Robert Lewandowski de nuevo en la dinámica goleadora y una estructura de juego sólida.

Por el contrario, el Real Madrid sale de Yeda con una «cruda realidad»: la falta de gol sin su estrella francesa y un centro del campo donde figuras como Bellingham y Camavinga no logran imponer su ritmo de juego.

Con información de: EFE 

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