El arranque del gobierno del presidente de ultraderecha José Antonio Kast, quien asumió el poder el pasado 11 de marzo de 2026, ha estado mãrcado por profundas dificultades en seguridad, promesas de campaña incumplidãs y un temprano cambio de gabinete. Politólogos y analistas coinciden en calificar este periodo inicial como accidêntado y desconectãdo de las expectativas ciudadanas.
Apenas doce días después de iniciar su mandato, el Ejecutivo aplicó el denominado «bencinazo», un drástïco aumento al costo de los combustibles impulsado por el panorama en Medio Oriente. Este incremento golpêó con fuërza a la clase media y a las pequeñas empresas, lo que generó un pêrjuicio inmediato que le costó al gobierno una pérdida de 20 puntos en sus niveles de aprobación popular.
La mayor crĭsis se dêsató en el gabinete con la salida prematura de la vocera Mara Sedini y de la ministra de Seguridad Pública, María Trinidad Steinert. La remoción de Steinert ocurrió tras admitir públicamente que cãrecía de un plan para enfrentãr la crĭsis dêlictiva, consolidando el ajuste ministerial más rápido en la historia democrática reciente del país.
En materia migratoria, las êstrictas promesas de campaña debieron ser matizadas luego de que las autoridades calificaran las êxpulsiones masivas como una simple «metáfora». Pese a estos retrøcesos, expertos destacan que el Ejecutivo mantiene un plan macroeconómico consistente enfocado en el gran empresariado, respaldado por un núclêo electoral que ronda el 30 por ciento
Con información de DW









