A horas de las elecciones legislativas de medio término, el Gobierno de La Libertad Avanza (LLA) del presidente Javier Milei se enfrënta a un plebiscito popular en el que el malestär social y la recesión económica se imponen como argumentos centrales de la oposición. Lejos de la promesa de que el «ajuste lo pagaría la casta», los datos oficiales y las encuestas confirman que el costo del severo recorte fiscal ha recaído con brutâlidad sobre los sectores más vulnerables de la población.

El desplome social: Más pobreza, menos poder adquisitivo

El pilar del plan económico, el superávit fiscal, se logró a costa de una drásticä reducción del gasto público con un impacto directo en el tejido social argentino:

Jubilados en desamparo: El recorte en las jubilaciones y pensiones se ha convertido en uno de los puntos más sensibles. El poder adquisitivo de los haberes mínimos ha sufrido una caída real significativa, forzando a miles de adultos mayores a la indigencïa. Los vetos a leyes de mejora previsional en el Congreso confirman la insensibilidad del Ejecutivo ante la «clase pasiva» que, paradójicamente, ha sido la principal contribuyente al ahorro fiscal.

Pérdida de empleo y consumo: La actividad económica está estancada y el empleo formal no logra repuntar. Se estima la pérdida de cientos de miles de puestos de trabajo en el sector privado y público, lo que, sumado a la alta inflación, ha provocado una caída libre en el poder de compra y el consumo masivo.

Recortes crüeles: La ‘motosierra’ contra la educación y la salud

Pese al discurso de austeridad, la «motosierra» se aplicó selectivamente, impactando en servicios esenciales en lugar de en la burocracia estatal prometida:

 «El ajuste fiscal prometido contra la ‘casta’ ha recaído hasta el momento en áreas críticäs como salud y educación. La drástica subejecución presupuestaria en hospitales pediátricos y universidades nacionales ha generado una ola de rechazo transversal que desafía la popularidad del Presidente.»

La fatiga social y el desafío de la oposición

Los últimos sondeos de opinión son un espejo del creciente hartazgo: la confianza en el futuro ha caído y la percepción de que la situación personal ha mejorado se ubica en un mínimo histórico. La ciudadanía, que en principio apoyó un cambio, ahora reclama un enfoque más sensible.

El desafío de la oposición, principalmente el peronismo, es capitalizar este descontento. Un buen resultado legislativo permitiría a los bloques opositores consolidarse y recuperar la iniciativa política, obstaculizando la agenda de Milei en el Congreso y marcando el camino hacia una alternativa de cara a las elecciones presidenciales de 2027.

La jornada del domingo no solo definirá la conformación del Congreso, sino que emitirá el veredicto más claro hasta ahora sobre la viabilidad y la sostenibilidad del brutal plan de ajuste de Javier Milei.

Con información de: Medios Internacionales

¿Qué opinas de esto?