Aunque pueda parecer inofensivo, dormir con aros o pendientes podría causar cambios visibles en los lóbulos de las orejas a lo largo del tiempo. Así lo advirtió la dermatóloga californiana Samantha Ellis.

Ellis explicó que uno de los problemas estéticos más comunes con la edad es la caída de los lóbulos. Según la especialista, “a medida que envejêcemos, los lóbulos se vuelven más flácidos y sueltos”, y el uso continuo de aros especialmente al dormir puede acelera este proceso. “Los orificios comienzan a estirarse, y los aretes ya no lucen igual. Se ven tristes”, comentó. Este cambio suele volverse más evidente a partir de los 40 años.

La recomendación principal es sencilla: no dormir con este accesorio, al menos en el lóbulo inferior. En cambio, las perforaciones en la parte superior de la oreja, donde el cartílago es más firme, no presentan el mismo rïesgo estético.

Para quienes ya muestran signos de desgaste en los lóbulos, existen soluciones. Los rellenos dérmicos son uno de los tratamientos más utilizados. La cirujana plástica Melissa Doft los describe como una alternativa rápida, de bajo rïesgo y sin tiempo de recuperación. Por su parte, el especialista Stafford Broumand señala que el ensanchamiento de los lóbulos también es parte del envejêcimiento natural.

Con información de: El Cronista

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