Ventilar el edredón antes de utilizarlo, especialmente tras haber estado guardado durante un tiempo, es una práctica recomendada por especialistas en descanso y salud. Este sencillo hábito ayuda a eliminar la humedad acumulada en los tejidos, incluso cuando el edredón se usa con funda protectora.
Durante el sueño, el cuerpo libera calor y sudor, lo que provoca que la humedad quede atrapada en la ropa de cama. Si no se airea correctamente, el edredón puede convertirse en un ambiente favorable para la proliferación de ácaros, moho y otros alérgenos que afectan la salud respiratoria y la calidad del descanso.
Además de los beneficios higiénicos, ventilar el edredón contribuye a recuperar su frescura natural. El contacto con el aire permite eliminar olores retenidos y ayuda a que el relleno recupere su volumen, mejorando su capacidad de aislamiento térmico y proporcionando una sensación más confortable al dormir.
Los expertos aconsejan colgar el edredón en un espacio bien ventilado durante varias horas, preferiblemente con luz natural. En caso de no contar con un área exterior, abrir las ventanas de la habitación y dejar que circule el aire también resulta efectivo para reducir la humedad acumulada.
Con información de: El Economista








