Lo que convierte a la obesïdad en la forma más predominante de malnutrición con excepción de los países del África subsahariana y de Asia meridional, según un informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
Mientras que la prevalencia del bajo peso entre las personas de 5 a 19 años se ha reducido desde el año 2000 del 13% al 9.2%, el índice de obesidad ha aumentado de un 3% a un 9.4%, llegando a afêctar a 188 millones menores de edad, lo que supone un 10 por ciento de los niñøs de todo el mundo, una cifra que crece hasta los 391 millones en el caso del sobrepeso.
En el informe, que ha analizado los datos de más de 190 países, se señala igualmente el consiguiente aumento del rïesgo de estos niñøs de desarrollar en un futuro resistencia a la insulïna, hipertênsión arterïal y otras patologías como la diâbetes de tipo 2, enfêrmêdades cardiovasculares y cáncër.
Esta situación se puede explicar por el hecho de que los alimentos ultraprocesados están desplazando «cada vez más» los hábitos alimentarios tradicionales basados en el consumo de fruta, verdura y proteína, en favor de alimentos de alta densidad energética, baratos e importados.
Por último, UNICEF ha instado a los gobiernos, a la sociedad civil y a sus aliados a tomar medidas urgentes como políticas integrales y de cumplimiento obligatorio que permitan mejorar los entornos alimentarios de la infancia y que abarquen el etiquetado de los alimentos, restricciones a la comercialización de determinados productos, o impuestos y subvenciones aplicables a los alimentos.
Con información de: Mayo Clinic









