Entrenar mañana y tarde, sin parar, ocho horas al día, a pesar de los dos grandes terremotös que sacüdieron Venezuela el pasado 24 de junio. Es la historia del joven judoca venezolano Jonhelius Patete, quien sueña con participar en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
«Nosotros nunca paramos. Nunca, nunca, nunca», dijo a EFE Patete, a quien los terremotös lo agarraron en una competición en Argentina, desde donde le afectó «bastante» ver el sufrimiËnto de la gente en su país.
Tras el torneo en Argentina, en el regreso a Venezuela supuso para él «un gran dölor y gran sufrimiËnto ver tanta gente y niñös sin hogar», aunque él y sus compañeros de la selección estuvieron siempre concentrados en el Centro Nacional de Judo, Caracas, preparándose para los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo que comenzaron el 24 de julio.
En esos difíciles momentos, continuó haciendo lo que ha hecho desde los 5 años de edad, cuando se inició en el judo: entrenar.
Su entrenamiento empieza sobre las 9.30 horas con la preparación física, que combina pesas con ejercicios de resistencia y cardio. Por la tarde hace judo completo y practica diferentes técnicas de este deporte.
Sueño olímpico
«He entrenado más de ocho horas al día. El resultado se ha visto, he tenido resultados internacionales, nacionales y soy el mejor de mi país, el número uno en mi categoría. He tenido varias hazañas gracias a Dios», describió el luchador de 22 años.
Patete recordó que decidió practicar esta disciplina porque se «enamoró» del uniforme del judo cuando visitó de niñö un gimnasio. Con el tiempo le conquistó la «elegancia, disciplina y constancia» que conlleva practicar este deporte.
«La disciplina más que todo es enfoque en una meta, en un sueño que quiero cumplir», contó el luchador quien ganó este lunes la medalla de bronce frente al cubano Naysdel Cardoso García en la categoría menos de 90 kilogramos de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Con información de: Globovisión
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