Hace exactamente seis décadas, el 15 de agosto de 1965, Los Beatles escribieron una nueva página en la historia musical al ofrecer el primer gran concierto en un estadio: el Shea Stadium, en Queens, Nueva York. Con más de 55 000 fanáticos presentes, el evento marcó un antes y un después para los espectáculos en vivo, combinando escala masiva y emoción en un solo escenario.
La conmoción fue tal que la multitud convirtió el pasillo central del estadio en una tormenta de gritos, hasta el punto de eclipsar la música. La banda apenas era audible, y el ambiente se llenó de consignas, histeria colectiva y una atmósfera tan ensordecedora que incluso la seguridad lo notó.
Este espectáculo no solo rompió récords de asistencia y recaudación más de 300 000 dólares en un solo día, sino que también redefinió el potencial comercial y logístico de los conciertos en estadios. Desde entonces, los promotores descubrieron que este formato no solo era viable, sino altamente rentable, sentando las bases para las giras masivas de artistas en recintos deportivos.
El momento fue tan icónico que derivó en el documental The Beatles at Shea Stadium, un registro de aproximadamente 50 minutos que reunió imágenes del escenario y del frenesí que generó el show. Aunque la calidad de sonido fue editada y algunas canciones quedaron fuera, la grabación refleja la magnitud de esa noche inolvidable.



Con información de: El Día









