Ascender al Pico Espejo a través del Teleférico Mukumbarí no es solo un encuentro con la cumbre andina; es una cita obligada con uno de los espectáculos naturales más conmovedores de Venezuela: el atardecer.
La estación, ubicada a más de 4.300 metros sobre el nivel del mar, es el hogar del imponente Monumento a la Virgen de las Nieves. Desde este punto de fe y altura, los turistas son testigos de vistas que se extienden sobre el Parque Nacional Sierra Nevada y la ciudad de Mérida.
Al caer la tarde, el paisaje se transforma en una paleta de colores vibrantes. El sol, al descender, pinta el cielo y los picos con tonos dorados, anaranjados y violetas. La atmósfera en torno al monumento se vuelve mágica y contemplativa, ofreciendo una perspectiva única de la cordillera que quita el aliento.

Vistas que dejan huella
Las vistas desde la Virgen de las Nieves son extensas e imponentes, permitiendo al visitante observar la geografía merideña en toda su magnitud. El aire fresco y el silencio de la alta montaña complementan la experiencia, haciendo de cada atardecer un momento de conexión profunda con la naturaleza.
El Teleférico Mukumbarí, con su excelente operatividad, facilita que miles de turistas puedan presenciar este fenómeno natural, consolidando al Pico Espejo como un santuario no solo de devoción, sino también de incalculable belleza paisajística. Es, sin duda, la mejor manera de despedir el día en la Sierra Nevada de Mérida.
Fotografía de: Mintur
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