La institución del matrimonio atraviesa una transformación acelerada y profunda que se acentúa en los países desarrollados, impulsada por nuevos modelos de convivencia y cambios legales. Según datos de Our World in Data, menos personas deciden casarse, quienes lo hacen esperan más años, proliferan las uniones informales y los nacimientos fuera del matrimonio, aumentan las familias monoparentales y se expande el matrimonio igualitario. Estos cambios reflejan una redefinición global de la vida familiar y de pareja.
Las tasas de matrimonio han descendido notablemente, mientras que la edad promedio para casarse sube. En Estados Unidos, la tasa de matrimonio llegó a 16,4 por cada 1.000 habitantes en 1946, pero desde 1972 no ha dejado de caer y hoy está en su nivel más bajo. Esto se explica por el mayor número de personas que nunca se casan y por el retraso en la edad del primer matrimonio: si antes lo habitual era casarse entre los veinte y veinticinco años, ahora la media se ubica en los 30 y más en muchos países.
A pesar de la caída de los matrimonios formales, la proporción global de mujeres casadas o en pareja solo se ha reducido del 69% en 1970 al 64% en 2024, según la ONU y Our World in Data. La convivencia sin matrimonio y el aumento de los nacimientos fuera del matrimonio avanzan en paralelo a la caída de los enlaces formales.
Las familias monoparentales son más frecuentes, aunque persisten notables diferencias regionales. La mayoría está encabezada por mujeres, especialmente cuando se trata de hijos pequeños: en la OCDE, alrededor del 10% de los niños de cero a cinco años vive solo con su madre, frente a menos del 1% que reside únicamente con su padre. Aunque la monoparentalidad no es nueva, hoy suele deberse más a rupturas de pareja o decisiones individuales que a la mortalïdad materna, como ocurría antes.
Las tasas de divorcio muestran una evolución compleja. Desde los años 70, la proporción de adultos de 35 a 39 años divorciados o separados se duplicó globalmente, pasando del 2% en los años 70 al 4% en los 2000, según la ONU. La disminución se atribuye a que las nuevas generaciones formalizan menos matrimonios, los retrasan y, en general, las uniones duran más. Los datos de Our World in Data demuestran que instituciones tan antiguas como el matrimonio y la familia pueden transformarse con rapidez y profundidad, reflejando la capacidad de las sociedades para adaptarse y reinventar sus estructuras fundamentales.
Con información de: El Tiempo









