El estado físico del padre antes de la concepción también puede influir en la salud futura del hijo. La ciencia estudia este fenómeno a través de la epigenética, un proceso donde hábitos como ejercicio, alimentación o ëstrés pueden modificar cómo se expresan ciertos genes, sin cambiar el ADN. Esas señales biológicas viajan en el esperma al momento de la concepción.

Diversas investigaciones sugieren que una buena condición física paterna puede asociarse con beneficios como:

  • Mejor metabolismo de la glucosa.
  • Mayor sensibilidad a la insülina.
  • Menor rïesgo de obêsidad en la descendencia.
  • Mejor función mitocondrial (energía celular).
  • Posible impacto positivo en desarrollo cerebral y aprendizaje.

Esto ocurre mediante cambios en moléculas reguladoras, marcas químicas del ADN y proteínas que controlan la actividad genética. En pocas palabras, los hábitos del padre antes del embarazo no solo impactan su propia salud, también podrían dejar huella en la siguiente generación.

Con información de: El Espectador

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