El recién nombrado 267° pontífice de la Iglesia Católica, Robert Francis Prevost, no solo marca una nueva etapa en el Vaticano, sino también la consolidación de una línea pastoral fuertemente influenciada por el papa Francisco.
De nacionalidad estadounidense y peruana, el ahora Papa León XIV era uno de los cardenales más cercanos al pontífice emérito, con quien mantenía una relación fraterna forjada a lo largo de la última década.
Fue precisamente Francisco quien lo designó como Obispo de Chiclayo, Perú, en 2015, iniciando así su ascenso en la jerarquía eclesiástica, luego, ocho años más tarde, en 2023, lo nombró Cardenal y, poco después, le confió la conducción del Dicasterio para los Obispos, uno de los organismos más influyentes de la Curia romana. La confianza depositada en Prevost era, para muchos dentro del Vaticano, una señal clara del legado que Francisco esperaba ver continuar.
Las coincidencias no son solo institucionales, sino también ideológicas. Prevost ha respaldado públicamente algunas de las reformas más debatidas impulsadas por Francisco, como la inclusión de mujeres en roles de responsabilidad dentro del Vaticano.
También ha mostrado apertura hacia la pastoral de acogida para católicos divorciados vueltos a casar, en línea con la visión de una Iglesia más compasiva y menos punitiva.
Con su elección, el Colegio Cardenalicio no solo ha escogido a un nuevo líder espiritual, sino que ha reafirmado el rumbo trazado por el papa emérito. La cercanía entre Prevost y Francisco sugiere que la brújula del Vaticano seguirá orientada hacia el diálogo, la reforma interna y una pastoral más inclusiva.
Con información de: Noticias Telemundo









